Terapia cognitivo-conductual para el insomnio: Relajación, restricción de sueño y reestructuración cognitiva
El insomnio se caracteriza por dificultades para iniciar el sueño, mantenerlo o despertarse temprano de manera recurrente, que causan malestar o deterioro de funciones diarias (APA, 2013). Los modelos cognitivo-conductuales proponen que pensamientos y comportamientos contraproducentes, como expectativas poco realistas sobre el sueño, el uso excesivo de la cama cuando no se duerme y preocupaciones acerca de no dormir, perpetúan el insomnio (Espie, 2002; Harvey, 2002).
La terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) apunta a modificar hábitos y pensamientos de sueño disfuncionales. La relajación, como entrenamiento en respiración profunda, reduce la ansiedad por dormir. La restricción de sueño aumenta la eficiencia del mismo al limitar el tiempo en cama, lo que fortalece la asociación entre estar en cama y dormir. La reestructuración cognitiva identifica y desafía creencias irracionales sobre el sueño, como la necesidad de dormir 8 horas cada noche, a través de estrategias como el cuestionamiento socrático (Edinger y Carney, 2008).
Diversos metanálisis y ensayos clínicos aleatorios han encontrado que la TCC-I es altamente efectiva para mejorar el sueño, con tasas de remisión de insomnio de aproximadamente 60-80% (Belleville y Morin, 2008; Pallesen et al., 2014; van Straten, Cuijpers y Smit, 2009). En comparación con tratamientos farmacológicos, los beneficios de la TCC-I parecen ser más duraderos y con menores recidivas (Belleville y Morin, 2008; Pallesen et al., 2014). La TCC-I también puede prevenir el desarrollo de insomnio crónico luego de experiencias estresantes agudas (Belleville y Morin, 2008). Entre los componentes de la TCC-I, la reestructuración cognitiva y la restricción de sueño cuentan con el mayor respaldo empírico (Belleville y Morin, 2008; Edinger y Carney, 2008).
En conclusión, los pensamientos y comportamientos contraproducentes en relación con el sueño contribuyen al insomnio. La terapia cognitivo-conductual para el insomnio, en particular las intervenciones de reestructuración cognitiva y restricción de sueño, representa el tratamiento psicológico mejor establecido. La TCC-I es muy efectiva para eliminar síntomas de insomnio, prevenir recaídas y desarrollar mejores hábitos de sueño para manejar episodios futuros de insomnio transitorio. Mediante el abordaje de componentes cognitivos y conductuales, la TCC-I conduce a mejorías amplias en la calidad y cantidad de sueño de los pacientes.