Reestructuración cognitiva y exposición interoceptiva en el trastorno de pánico

El trastorno de pánico se caracteriza por ataques de pánico recurrentes e inesperados, seguidos de preocupación persistente por las implicaciones o consecuencias de los ataques y cambios de comportamiento destinados a prevenir futuros ataques (APA, 2013). Los modelos cognitivos del trastorno de pánico proponen que los ataques de pánico resultan de interpretaciones catastróficas de sensaciones físicas normales, también conocidas como sensibilidad a las sensaciones internas (Clark, 1986; Rachman, 2004). Las preocupaciones y evitación posteriores al ataque se mantienen por creencias de que los ataques son médicamente peligrosos o causarán perder el control emocional (Salkovskis, Clark y Gelder, 1996).

La reestructuración cognitiva y la exposición interoceptiva representan tratamientos psicológicos establecidos para el trastorno de pánico. La reestructuración cognitiva desafía interpretaciones catastróficas de las sensaciones físicas y otras creencias disfuncionales sobre los ataques de pánico utilizando técnicas como el cuestionamiento socrático y la prueba de hipótesis (Hofmann, 2002; Otto, 2010). La exposición interoceptiva implica inducir deliberadamente síntomas similares a los experimentados durante un ataque de pánico para demostrar que son sensaciones normales, inofensivas y pasajeras (Craske y Barlow, 2008).

Metanálisis y ensayos clínicos aleatorios han encontrado que tanto la reestructuración cognitiva como la exposición interoceptiva son muy eficaces en la reducción de síntomas de ataques de pánico y la preocupación en el trastorno de pánico, con tasas de mejoría de 60-80% (Bandelow et al., 2015; Hofmann et al., 2004). Algunos estudios sugieren cierta ventaja para la exposición interoceptiva en la prevención de ataques de pánico, mientras que la reestructuración cognitiva parece tener mayores efectos en la reducción de preocupaciones y creencias catastróficas (Bouchard y Barlow, 1999; Hofmann, 2002). Las terapias combinadas que integran reestructuración cognitiva y exposición interoceptiva logran las mayores tasas de remisión (Bandelow et al., 2015; Hofmann et al., 2004). Esto indica que abordar tanto los componentes cognitivos como los interoceptivos del trastorno de pánico es fundamental para un tratamiento óptimo.

En conclusión, la sensibilidad a las sensaciones internas y las interpretaciones catastróficas de los síntomas físicos normales contribuyen al desarrollo y mantenimiento del trastorno de pánico. La reestructuración cognitiva y la exposición interoceptiva son tratamientos psicológicos bien establecidos que abordan respectivamente los componentes cognitivos y los relacionados con el condicionamiento del trastorno de pánico. La integración de ambos enfoques representa el tratamiento más prometedor para reducir y prevenir ataques de pánico y preocupación excesiva.

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